jueves, 20 de noviembre de 2008

3:21PM. ¡Cómo estamos! ...
Fin del plazo para presentar alegaciones. Asunto resuelto. Por mí la disonancia cognitiva y todos sus primos lejanos pueden hacer lo que quieran, ahí se quedan, me limitaré a torearlos con mas ironía que ingenio. (Bueno, y con la ayudita de Chris Martin: hoy he batido mi propia marca, 35 veces "In my place".... Si G. levantara la cabeza... ¿quién necesita ahora que las cosas "le taladren en cerebro"? Mis pobres tímpanos piden descanso.)
En fin. Caracoles del mundo temblad. Pequeña me apoya en mi propuesta, aunque ella es más del sector tortuga, ya se sabe, con esas influencias raniles de su papá. Aún así, será una gran exploradora y cómplice en mi proyecto caracoril. Hoy he vuelto a hacer la prueba: "Pequeña, repite conmigo: Línea de círculo máximo".... Y es que se parte la caja la tía....
En fin, montaremos en globo un día de estos hasta tocar las nubes, "ataremos gorriones a nuestras muñecas" para volar más alto y otearemos el mar a lo lejos, azul y plata, sus risas y las mías. Who really cares about life, anyway?

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Semana y media de absurda disonancia cognitiva. Grrr. He decidido que voy a montar un criadero de caracoles. ¿Que no?
Y ésta sigue siendo Vetusta a las 3:37PM.No mejora mucho la cosa. Con Humboldt en una mano, Deleuze calzando la mesa, y en la otra el mando, todo el día viendo a Mr. Brown. (Qué le vamos a hacer, me he enganchado al BBC Parliament, es tan divertido, todos venga a levantarse y sentarse... Mr. spokesman!).
Para las 3:55PM, ya está el mar asomando al cielo. Más o menos así:
Y hacia las cuatro en punto, ya podemos todos echar a volar.
Las nubes despliegan sus alas doradas, camino del Sur donde irán a pasar la noche junto a ti, callando su miedo de sombras. Y.... así, "por momentos -y de lejos- de la gente que sientes que podría estar cerca". Tienes razón. Siempre fue así. Lo sientes, pero da igual, están lejos, dear, son lejos, lejos es su forma de ser, lejos la manera en que nos los acerca la vida, en otro mundo que no es el nuestro, y que no debiéramos querer que fuera el nuestro. O sí, no sé. Lo hice tantas veces, por el mismo reflejo antiguo de "querer vivir sin dejar pasar lo que importa, quien importa", no pudiendo evitarlo, no sabiendo entender que la gente llega y se va, pasa un segundo, toca, está de vuelta en su vida. Nunca fue la nuestra. ¿O sí? Mientras sentimos que estaban cerca, mientras lo adivinábamos, que tal vez, quizá, pudieran estarlo. Cerca, aunque la vida se llame lejos. "Lo personal", sí. ¿Y qué?

lunes, 17 de noviembre de 2008

The path back to you

Éstas son las 3:47PM en Vetusta-upon-Wear, tras el vaho que forma el té en la ventana, el deseo, los vientos robando caricias al cielo y la tierra mojada queriéndose triste, pausada. Tirita la noche en el horizonte deshecho, tus ojos, heartily wish you were here. Y dobla el tiempo su cuerpo sobre mi cuerpo. ¿Hasta cuándo?No lo sé. Quizá mientras dure el viaje: el hombro en la espalda, la mano en el hombro... Inmensa Kristin Scott Thomas en Il y a longtemps que je t'aime. Aunque quien me gusta de verdad es Michel. Sí, Laurent Grévill. Esa cuidadosa cercanía, esa medida distancia, esa forma de ser el hombro que roza la espalada, la paciencia del tiempo, tu olvido, la noche tiritando, siempre la noche tiritando en nosotros. J'ai le mal de toi. ¿Recuerdas? Uno no podría curarse sin esa forma en que los cuerpos (se) abren paso, son la palabra que calla o que duele. El silencio. El hombro que entiende, la espalda que llora, la mano que salva, abriendo el futuro, camino. Y un día, quizás. Me gusta cómo anda Michel, el paso que contempla y acerca, el paso que suspende el espacio, aguardando, el cuerpo que gira y observa, hasta que llega la mano que asiente. "Qu'est-ce qui a changé? Rien, tout, la vie, c'est la vie qui nous change..." Antes o después, quien viene a hablar, habla, entiende quien mira y calla, entiende. "Oui, je suis . Je suis "... La noche tirita. Siempre. Tirita hoy también, el tiempo en las sienes, el dolor, un pasado, volver a la guerra. "Voilà combien de temps... Tu m'a dit cette fois c'est le dernier voyage, pour un coeur déchiré c'est le dernier naufrage..." No hay entendimiento que no pase por los cuerpos. ¿Recuerdas? La tarde creciendo en tus manos, mi miedo buscando refugio, tu voz tintada de mares, las cuatro y cuarto. Mirando al Norte. Y la piel esperando tu boca, la vida. Una vez más. Ahora que estás en el Sur.
"To recognise a person is to recognise a typical way of addressing tasks, of envisaging landscapes, of advancing hesitantly and cautiously or ironically, or playing exuberantly down the paths to us. Someone we know is someone we relate to posturally, someone we walk in step with (...) and with whom we take a comprosing position as we talk." (A. Lingis, The Imperative). Hay personas con las que nunca hemos llegado a hablar, por mucho que hayamos hablado.

Parched land

One year ago...
Still devil winds, hill-hopping fires and memories burning down...

sábado, 15 de noviembre de 2008

Desde que decicí instalar un firewall en mi cabeza y cerrar el chiringuito a la primera derivada absurda y/o profunda de mi pensamiento, mi vida se ha descomplicado sobremanera. En mi descenso hacia el más ramplón de los realismos, los días tienen otra textura, otra cadencia. Esta manera en que el lugar, y la particular combinación de emociones, latidos, percepciones, ritmos que emergen con el lugar, me pega a la vida, me era totalmente desconocida, acostumbrada a kilómetros y kilómetros de distancia en mi forma de mirar el mundo. Como dice Juno McGuff: "There's nothing like experimenting!". También las palabras se fueron por el sumidero del tiempo según la candidez inclinaba la balanza del lado de la acción. En realidad no lo decidí, acabó pasando, con los últimos vientos, swirling winds. Sigo sin saber muy bien qué más habría que hacer si no es mirar las nubes para decidir el rumbo. Heartbeaters. Go, Juno, go!
Aún así, hay que ver qué malita me he puesto. El humor me mantiene a flote, mientras persevero en la ilusión de los días con sol del norte y las Merry-Go-Round Mountains (Toto... we're not in Kansas anymore!): "Every road leads somewhere or there wouldn't be a road" (The road to Oz. Gracias lovely-lovely M.) Esta mañana, entre vientos desorbitados (Jezz! Every single cloud went mad up here!) y lluvias acercándose y alejándose, se formó un arcoiris doble, ¡doble! Mientras miraba embobada y con la boca abierta en la puerta del suepermercado, se me acercó el señor de la barba blanca y sonriendo me dijo: "Hey, young lady! Weren't you supposed to be singing that old song...? You know..." And then I went: "Oh! Yep! Right! Yeah-yeah-yeah... The one that goes: 'Somewhere over the rainbow..."
En fin. En estos casos, suelo llamar a mi mamá, que es una caja de risas, siempre lo fue, y tiene la ventaja extra de que la llamada suele venir con sorpresa geográfica y relato de viaje incluido. "¿Dónde estáis?" "Escucha" Y sonaba a mar. Cómo quiero a mi mamá. :-) El sentido de las cosas se tambalea cuando más sólido crees que se ha vuelto un proyecto, cuando crees que has cogido la buena ola, que puedes cortar y enlazar la diagonal antes de que rompa, y en realidad ya ha roto, splash: estás fuera de juego. Es como ese truco en que alguien tira del mantel sin que los platos se muevan o se rompan. El efecto-mantel suele tener la extraña consecuencia de que todo haya cambiado sin que nada haya cambiado. Y por un momento, dos momentos, tres momentos, te quedas en el aire. Stuck in reverse.
En fin, al menos tengo asegurado un aterrizaje navideño en el aeropuerto de Zurich y desde allí, como siempre, el largo camino a casa a través del túnel de nieve, con las luces al fondo del valle y el frío claro del invierno en la noche. Home sweet home.

viernes, 14 de noviembre de 2008

"Such is the way of the world
You can never know
Just where to put all your faith
And how will it grow

Gonna rise up
Burning back holes in dark memories
Gonna rise up
Turning mistakes into gold

Such is the passage of time
Too fast to fold
And suddenly swallowed by signs
Low and behold

Gonna rise up
Find my direction magnetically
Gonna rise up
Throw down my ace in the hole ."

Eddie Vedder en Rise (y las lágrimas de Chris McCandless frente a los caribúes, de un sueño, la vida, volver a nacer, perder la partida).

martes, 11 de noviembre de 2008

Mi jaca-paca y yo andamos ya en estado de nirvana absoluto: como-te-lo-cuento. Nos ha salido sin querer, aunque se venía venir (al final resulta que D. siempre tiene razón, es la pura lógica del tiempo. Es lo que tiene la vida --y quien la conoce: que acierta. ¡Oh, los sabios!). Camino del más ligero de los estados, no hay demasiada distancia entre eso llamado "mundo" y servidora: hojas amarillas, barro a los pies del río y muchos charcos. El remedio de todos los males personales siempre ha sido no pensarlos demasiado, se ponga como se ponga el que sea. Desde luego que en mi río no pescará un filósofo. Pa lo que hemos quedao, que decía aquel.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Extraños y ajetreados días de niebla y niebla y niebla. Tras una jornada para olvidar (me bloquean las tarjetas del banco a primera hora, a segunda cancelan un seminario que me interesaba infinito, a tercera pierdo la vida intentando solucionar cuestiones varias con varias compañías telefónicas, a principio de la tarde se me sale la cadena de la bici en pleno chaparrón, entrada la noche-cerrada-de-las-cinco-de-la-tarde asisto a una soporifera sesión sobre "deleuzian geographies" (¿qué les ha dado a estos anglos con los postestructuralistas? Qué plastas... Tiene gracia, no leen a los geógrafos franceses pero sí a los filósofos franceses, Massumi mediante...) Acabo para el arrastre, y por fin, juerga toda la noche entre la CNN y la BBC. Yes, we can... Para por fin aterrizar en el primer día del resto de mi vida: no más surrealist applications para proyectos sobre movimientos varios en la Royal Holloway-London, no mas proyectos peregrinos accross the world (la UBC me espera, no obstante, y la Metropolitana también, que J. es mucho J.). inventaré el exilio que buscaba a base de nubes: he descubierto a John E. Thornes y sus cloudy papers. Birmingham, allá voy!

lunes, 3 de noviembre de 2008

De vuelta el viernes a my-beloved-Albyon, encontré los campos del norte encharcados y los caminos embarrados. Pesqué dos arcoiris desde el tren y el sonido embravecido del mar rompiendo en la costa, mucha resaca. Como la mía, que me subí en un National Express en vez de en un Cross Country y acabé de patitas en la calle, bajo la lluvia persistente, en el apeadero de Berwick, comiendo gajos de naranja con un tipo muy salado al que le habían echado también por poner la bici donde no procedía. El susodicho Mathew, que lucía muy orgulloso el casco de su bici, resultó ser uno de esos tipos encantados de todo en general, de la vida, de haberse conocido, de conocer a los demás y de comer gajos de naranja bajo la lluvia con la loca de la pradera de turno. No hay nada en esta vida que me guste más que sentarme en el suelo. O, mejor aún, esperar tirada por lo suelos a que pasen cosas, que llegue un tren, que salga un avión, que se abra un semáforo, que avance la cola, etc. Motivo por el cual prefiero las mochilas a las maletas. Motivo por el cual prefiero los amigos a las familias, los compañeros a las parejas, los cruces a los encuentros. La espera es un estado ideal para el tipo de impresentables como yo que aspiramos a no tener que participar demasiado en los serios protocolos de la vida, esos que llevan a la gente a formar familias, adquirir compromisos, querer lo conocido, lo malo conocido y no lo malo por conocer, etc. Más Into the wild. (Y entonces es cuando D. me mira con cara de bondadosa ternura diciendo: "Sabes que en unos años todo habrá acabado"). Sí, pero bueno, me apetecía recordarlo, dejar espacio a la inmadurez que forma nuestra madurez, etc.
Anyway, días graciosos en Madrid: me olvidé las llaves de casa aquí, y con las llaves de casa de D. encerradas en la mía, absurdo llegar a Segovia para rescatar otro par. Dormí en casa de C. y después me fui directa a achuchar a Pequeña y a dormir con los sapos, grillos y lombrices que habitan la buhardilla de casa de mi hermano, el parque temático de nuestra infancia. Me dio la vida pescar al vuelo a M., justo cuando todavía los efectos del viaje estaban allí, en ese estar "a flor de piel" que resucita de pronto el brillo del mundo. Esa expectación, sí, el ver lo que pasa, lo que va a pasar, lo siguiente, esa constante experimentación en la forma de relacionarse con el mundo. Yep. Espero que te dure el efecto todavía un poco, y que no se pierdan las razones...
Y en fin, para qué hablar de esa tierra neblinosa llamada Getafe, si no es por mencionar el feliz hecho de que J. me salvó la vida, twice, en el espacio de tres días. Después de tres años, por fin le he cogido el punto, está claro que no hay diferencia que no pueda superarse con humor (ni con un buena juerga soriana... ¡lo que no haga Soria por el mundo!), así que va camino de convertirse en buen amigo, entre bromas y seriedades, entre Junior y demás excursiones (¡mira que ha crecido!). Siempre he admirado a la gente de palabra, pero no los de palabra de "Sí, sí, maravilloso" y luego nada (claro, uno suele admirar a los que no son como uno mismo..), sino los otros, los del tipo J. Me devuelve la esperanza, en muchas cosas, en trabajar con ganas en lo que tenemos entre manos, en ignorar el "ruido y la furia", en deshacer los entuertos (las razones personales, las razones personales, las razones personales....). En fin espero al menos poder hacerele llegar algo de esa confianza al otro J., compañero de viaje, en las tierras bajas del norte de Europa.... Shall see.