O sea, que Deza está de nuevo en activo... Tiene dónde hilar, sí, pero es mejor no darle mucho pábulo, porque salvo unas ojeras que me las piso y la recurrente contractura de mandíbula, el resto son felices taras que una trae de nacimiento. Las circunstancias me retienen en Madrid, pero no pienso asomarme a comprobar cuánto calor hace. El periódico sube solo a casa (se sabe el camino) y, por si acaso, no tiento a la imaginación, no vaya a ser que acabe planeando sin motor sobre la fosa del Lozoya (el robledal cubriendo el fondo, ese aire de ejido retirado, el alfoz de los prados cercados y sus regatos, el cíngulo de las cumbres cerrando el valle; luego, los ríos encajados, la montaña boscosa y de peñascal camino hacia el puerto, y allá, los roquedos profundos y antiguos, el granito, las cuarcitas y el largo recorrido en tendidas lomas pedregosas, sus collados altos y suaves, sus laderas extensas.) En fin, mi solitaria neurona protesta de vez en vez (normal, para descansar de los ladrillos infames que me ocupan, le calzo prosas no menos infames), pero no tiene derecho a huelga, sino más bien semana de 65 horas.
A falta de la umbría grata de los montes, habremos de soñar con el bullicio de las olas, los paseos por el puerto de Marsella y aquel aroma húmedo de las tardes con su viento afrutado.
A falta de la umbría grata de los montes, habremos de soñar con el bullicio de las olas, los paseos por el puerto de Marsella y aquel aroma húmedo de las tardes con su viento afrutado.
Dice Julio Ramón Ribeyro en Prosas apátridas: "Cada amigo es dueño de una gaveta escondida de nuestro ser, de la cual sólo él tiene la llave e, ido el amigo, la gaveta queda para siempre cerrada. Alejarse de los amigos es así clausurar parte de nuestro ser." Perdemos aquello que éramos al alejarnos de con-quien-fuimos esto o aquello, nos permitió serlo o nos reconoció en ello. Y acaso le negamos a los demás, con esa distancia, la posibilidad de seguir siendo eso que eran. La dinámica de los plurales... And this is not about you, babe.
En fin, toda la noche sonando Belle & Sebastian, ahora Elvis Costello & The Imposters. Me perderé a las chicas esta tarde, me perderé Zaragoza, pero veré a Moretti poner esa cara de seriedad que no se sabe qué esconde (si "Caos calmo" es la mitad que el libro, me basta).
En fin, toda la noche sonando Belle & Sebastian, ahora Elvis Costello & The Imposters. Me perderé a las chicas esta tarde, me perderé Zaragoza, pero veré a Moretti poner esa cara de seriedad que no se sabe qué esconde (si "Caos calmo" es la mitad que el libro, me basta).