viernes, 12 de octubre de 2007
Correr
La piel rezuma cansancio, azar, la imposibilidad de vivir más allá de nuestras circunstancias. La piel rezuma un deseo de agotar la condición con que hemos nacido, empujarla hasta despeñarnos tras ella, en el barranco cotidiano del deber, deber ser. Mirarse en ese gesto que nos roba la razón, correr hacia la quietud, y en la quietud, correr, seguir corriendo, sólo correr.